sábado, 21 de julio de 2012

Todo para el Pastor y nada para el rebaño


El 14 de mayo, Pastor Maldonado logró su primer triunfo significativo en
Fórmula 1: El Gran Premio de España. Esta victoria, celebrada por muchos,
lo fue mas aún por los oficialistas quienes, cansados de las anteriores
derrotas del piloto venezolano, encontraron en esta victoria un desahogo y
un consuelo. Tanta fue su euforia, que se atribuyeron para sí la victoria.
O mejor dicho, se la atribuyeron a su líder, como si Chávez hubiese sido
el conductor y no Maldonado. Por suerte, no era el presidente quien
conducía, pues su experiencia como conductor queda no muy bien parada si
nos remitimos al incidente de la topa en las excavaciones del metro, a
como condujo el golpe de estado de 1992 y a como conduce el país.

Pero de alguna manera, los chavistas tienen razón. Maldonado es de ellos,
a pesar de que sus orígenes “oligarcas”. O al menos vive y paga sus
sustanciosas multas a costillas de ellos… y de todos nosotros. Y es que si
bien es lógico que el gobierno se interese por incentivar el deporte y
poner en alto el nombre de Venezuela, no hay que olvidar que es el propio
gobierno el que, hasta hace poco, calificaba de “burgués” a este deporte
(al igual que el golf), pues lo practican muy pocos y sólo los que tienen
recursos.

¿Cuánto nos cuestan los logros y derrotas de Maldonado, incluida la multa
de €10000 que se le impuso hace diez días? En 2011 se firmó un contrato
entre PDVSA y la WILLIAMS (donde corre Maldonado) por un monto total de
$244.921.173,88, equivalentes a Bs.F 1.053.161.047,68  (o Bs.F
2.302.259.034,47 a dólar paralelo, con el perdón de los chavistas que se
escandalizan al escuchar estas dos palabras). De este contrato, que dura
hasta el 2015, PDVSA ya ha pagado más de 90 millones de dólares.

Con este “apoyo” logramos que el nombre de PDVSA sea visto por un par de
horas dando vueltas en las pistas. De ser PDVSA una empresa privada,
representaría no un gasto sino una inversión en publicidad, la cual
generaría dividendos a futuro pues atraería mas demanda de sus productos. 
Pero a Venezuela, ¿de que le sirve hacerle propaganda a PDVSA? Para nada.
No vende un producto que cualquiera puede comprar, no hace falta hacerle
propaganda a lo que vende, y no podría hacerle frente a un aumento de
demanda de petrolero, pues ni siquiera es capaz de cubrir las cuotas que
tiene asignadas y debe comprar petrolero y gasolina en otros mercados para
cumplir sus compromisos domésticos y con terceros.

Mientras tanto, ¿qué se podría hacer con tanto dinero? Seguramente a
ustedes se le pueden ocurrir mejores propuestas. Por lo pronto me vienen a
la cabeza las siguientes:
- Un falso túnel en el sector La Trujillana, para evitar el aislamiento de
Mérida, lo cual además incrementaría el turismo en la región.

- Reparación de vías y, quizás, construcción alguna nueva, pues hace
cuantas décadas no vemos una avenida o carretera nueva por estos lados?

- Dotación de los  cuerpos policiales, pues son los policías quienes, con
su propio sueldo, deben adquirir municiones para prácticas y contribuir
incluso con el mantenimiento de los vehículos oficiales. Recordemos que
fue el propio presidente el que aseguró que la escasez de armas en los
cuerpos de seguridad obliga a la rotación de las mismas. Esta declaración
no deja de causar asombro, siendo que Venezuela en los últimos años ha
comprado armas de todo tipo.  ¿Tendrá eso algo que ver con el que los
huecos de balas en las paredes de los ranchos en los cerros de Caracas
ahora parecen ventanas? ¿Tendrá eso algo que ver con el hecho de que los
guardias no logran ya controlar las cárceles?

- Ambulancias, que cada vez hacen más falta dada la violencia, los
continuos incidentes de tránsito debidos a la pésima vialidad y a la falta
de respeto por las normas.

- No podemos dejar de lado la dotación de escuelas y hospitales. Y si no
es mucho pedir, un aumento de sueldo para los universitarios.

- Viviendas, para todos los refugiados que esperan desde hace años por la
que le ofrecieron. ¿Qué pensarán de esta victoria las personas que
sobreviven en la calle, en una precaria vivienda a punto de caerse o entre
cartones y cortinas en un estadio? ¿Sabrán que esa victoria que hizo
famoso a uno (sólo por un tiempo pues ya casi no se le nombra dadas las
penalizaciones y multas posteriores a la victoria), podría haber hecho
felices a muchos? Y luego vienen los chavistas a hablar de solidaridad!!!