En los sótanos de la Reserva Federal en Nueva York, a
más de cinco pisos de profundidad, se encuentra resguardado, en cámaras
selladas y antisépticas de acero inoxidable,
oro de muchos países como Francia, Suiza, Inglaterra. Cada lingote lleva
el sello del propietario, parecido a como se sella el ganado. ¿Por qué los
países depositan su oro en el exterior? Este método de almacenamiento conjunto
les ahorra a los países propietarios muchos gastos: abarata el costo de su
custodia, al ser compartida entre varios, y
elimina los gastos de traslado del precioso metal a otro país como
garantía de préstamo: el traslado se hace de un estante a otro en lugar de
cruzar cielos y mares.
Como algunos de ustedes recordarán, entre finales del
2011 y principios del 2012 el gobierno venezolano repatrió las más de 200
toneladas de oro que habían sido depositadas en bancos en el exterior
(Inglaterra, Francia, Estados Unidos, Canadá).
Según el presidente del BCV, este oro, cuyo valor excede los 11 mil
millones de dólares, se encuentra resguardado en las bóvedas del propio BCV.
Según Chávez, Merentes y otros miembros del gobierno alegan, la repartición de nuestro
oro fue un “acto de soberanía”. Pero,
como se dijo anteriormente, los países no necesitan ver su oro para saber que
lo tienen, y los países acreedores tampoco. Además, dudo mucho de que Suiza, por citar alguno, se
cuestione su soberanía por preferir mantener el oro en los Estados Unidos.
En un país donde se importa todo lo que comemos y todo
lo que se deja pudrir en los puertos, la sola mención de la palabra “soberanía”
resulta cuando menos preocupante. ¿Seremos tan soberanos en oro como lo somos
en alimentos? El oro no se pudre, pero … ¿será posible que se evapore? ¿Tendrá
Venezuela instalaciones adecuadas para tales fines? Las dudas son más que
lógicas: se ha escuchado hablar de traslados de oro del BCV al fuerte Tiuna.
Todo es posible. Incluso se dice que la espada de Bolívar anduvo perdida hace
pocos años atrás, suponiendo que aún sea verdadera.
Cierto es también que, en estas circunstancias, ningún
país nos prestará dinero si no pueden
corroborar que tenemos oro para respaldarlo. Pero a este gobierno no le
importa, pues le basta con seguir hipotecando nuestro futuro y endeudando
nuestra empresa petrolera. Tampoco importó el exorbitante gasto que significó
su traslado, el cual se estima en mas de $400 millones, y que podía haberse utilizado para construir
viviendas, mejorar escuelas, hospitales, vialidad, etc.
En una época de desespero político, ante la proximidad
de las elecciones con un contrincante nada fácil pisándole los talones, podría
uno preguntarse si nuestro oro estará verdaderamente resguardado, especialmente
dada la costumbre del actual gobernante de hablar continuamente de contraloría,
sin jamás rendir cuentas de nada. Como dice el refrán, zamuro cuidando carne.
Nada me extrañaría
que, cuando Capriles asuma el mando se encuentre con las arcas vacías. Al fin y
al cabo, oro que no ves, corazón de mi patria que no siente.
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