miércoles, 12 de septiembre de 2012

ORO QUE NO VES…


En los sótanos de la Reserva Federal en Nueva York, a más de cinco pisos de profundidad, se encuentra resguardado, en cámaras selladas y antisépticas de acero inoxidable,  oro de muchos países como Francia, Suiza, Inglaterra. Cada lingote lleva el sello del propietario, parecido a como se sella el ganado. ¿Por qué los países depositan su oro en el exterior? Este método de almacenamiento conjunto les ahorra a los países propietarios muchos gastos: abarata el costo de su custodia, al ser compartida entre varios, y  elimina los gastos de traslado del precioso metal a otro país como garantía de préstamo: el traslado se hace de un estante a otro en lugar de cruzar cielos y mares.

Como algunos de ustedes recordarán, entre finales del 2011 y principios del 2012 el gobierno venezolano repatrió las más de 200 toneladas de oro que habían sido depositadas en bancos en el exterior (Inglaterra, Francia, Estados Unidos, Canadá).

Según el presidente del BCV,  este oro, cuyo valor excede los 11 mil millones de dólares, se encuentra resguardado en las bóvedas del propio BCV. Según Chávez, Merentes y otros miembros del gobierno alegan, la repartición de nuestro oro fue un  “acto de soberanía”. Pero, como se dijo anteriormente, los países no necesitan ver su oro para saber que lo tienen, y los países acreedores tampoco. Además,  dudo mucho de que Suiza, por citar alguno, se cuestione su soberanía por preferir mantener el oro en los Estados Unidos.

En un país donde se importa todo lo que comemos y todo lo que se deja pudrir en los puertos, la sola mención de la palabra “soberanía” resulta cuando menos preocupante. ¿Seremos tan soberanos en oro como lo somos en alimentos? El oro no se pudre, pero … ¿será posible que se evapore? ¿Tendrá Venezuela instalaciones adecuadas para tales fines? Las dudas son más que lógicas: se ha escuchado hablar de traslados de oro del BCV al fuerte Tiuna. Todo es posible. Incluso se dice que la espada de Bolívar anduvo perdida hace pocos años atrás, suponiendo que aún sea verdadera.

Cierto es también que, en estas circunstancias, ningún país nos prestará  dinero si no pueden corroborar que tenemos oro para respaldarlo. Pero a este gobierno no le importa, pues le basta con seguir hipotecando nuestro futuro y endeudando nuestra empresa petrolera. Tampoco importó el exorbitante gasto que significó su traslado, el cual se estima en mas de $400 millones,  y que podía haberse utilizado para construir viviendas, mejorar escuelas, hospitales, vialidad, etc.

En una época de desespero político, ante la proximidad de las elecciones con un contrincante nada fácil pisándole los talones, podría uno preguntarse si nuestro oro estará verdaderamente resguardado, especialmente dada la costumbre del actual gobernante de hablar continuamente de contraloría, sin jamás rendir cuentas de nada. Como dice el refrán, zamuro cuidando carne.


Nada me extrañaría que, cuando Capriles asuma el mando se encuentre con las arcas vacías. Al fin y al cabo, oro que no ves, corazón de mi patria que no siente.

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