sábado, 13 de octubre de 2012

BUENOS DESEOS


He leído varios correos en los que se felicita a quienes apoyaron al presidente Chávez por la nueva victoria de éste. Los felicitaría yo también si supiera que todos ellos están de acuerdo con lo que votaron y están complacidos con la gestión de este gobierno. Sin embargo, conozco varios que votaron por Chávez por temor a una guerra civil (porque eso fue lo que Chávez anuncio), o por temor a perder su trabajo (porque eso también se lo hicieron saber). Lamentablemente, a mi no me sale una felicitación para ellos. Sin embargo, si muchos deseos:

1)      Deseo fervientemente poder ver lo que ellos ven, creer que de verdad estamos ahora mejor que antes y que vamos por buen camino. Igualmente, deseo poder estar tranquila como los más de 2.5 millones que no fueron a votar, pues consideran que les da igual que sigamos así o no. No crean que no lo he intentado. Sin embargo, cada vez que veo niños y ancianos en la calle mendigando; las veces que voy a un centro asistencial público y veo la penosa situación de quienes no tienen alternativa y deben aguantar su dolor en una cama sin sabanas ni cobijas, pues en el hospital no hay calmantes, no hay sutura, no hay sabanas, no hay nada; cada vez que leo en las noticias la muerte de jóvenes que también forman parte de la raza humana que el gobierno se propone salvar; cuando no hay alumbrado ni en las calles ni en las casa, en un país rico que quiere ser potencia; cuando las carreteras están intransitables y no se invierte en vías alternas, al menos no en este país; cuando los muchachos de bachillerato han perdido tres semanas de clase sin ninguna razón, al decir de los propios directivos y docentes; cuando voy al mercado y lo poco que gano no me alcanza para comprar lo poco que se consigue; cuando veo estas cosas no puedo evitar preguntarme, ¿Cómo hacen los chavistas para mirar a otro lado y no ver esto? Probablemente muchos me dirán que antes todo eso existía. Si, es cierto. Pero ahora abunda, igual como abundan los recursos; igual como abunda el despilfarro y se hacen donaciones a otros países, que seguramente las necesitan, pero primero estamos los venezolanos.

2)      Deseo fervientemente creer que las políticas que se están implementando tarde o temprano darán sus frutos (para el bienestar del país, no para el bienestar político y económico de los gobernantes). Sin embargo, cuando veo el nivel de las personas que están en el gobierno, no puedo sino perder toda esperanza. Cuando veo que los profesores de la ULA llamados a formar parte de este gobierno, en condición de prestación de servicio, son lo que han pedido permisos para estudios dentro y fuera del país sin terminar jamás ninguno; los que piratean las clases y luego hablan mal de la ULA; los que jamás publican ni hacen investigación; los que no atienden a sus tesistas y se los dejan al jurado; los que hacen trampa vendiendo la Prueba de Admisión; los que jamás han ascendido o están en mora; los que escasamente vienen a clases; cuando veo todo ello no puedo esperar que las oficinas que ellos manejan funcionen bien. ¿Que hay de esos profesores en la oposición? Muchos también. Pero también los hay buenos y dispuestos a hacer las cosas bien. Me dirán que antes también ese tipo de profesores eran los llamados a colaborar. Probablemente. Pero, entonces ¿qué estamos cambiando? ¿Unos corruptos por otros?

3)      Quisiera entender cómo alguien puede llamarse socialista, pero vivir como capitalista. Y no me refiero sólo a los miembros del gabinete ministerial y demás personeros del gobierno que tienen casas lujosas, vehículos costosos y abultadas cuentas bancarias en el exterior, todas pagadas con mi dinero y el de ustedes también. Me refiero incluso a los llamados socialistas que comparten con nosotros la cotidianidad. Los trabajares de PDVSA que se ufanan de sus extensas fincas; los médicos que dicen ser  socialistas pero que no trabajan en el hospital pues allí no hay recursos, ni dan clases en la ULA pues le pagan una miseria; a los que apoyan al gobierno, pero mendigan un cupo en un colegio privado, pues no les gusta la educación pública; a los que se alegran porque les aumentaron la cuota del gimnasio, pues así no va tanta chusma, a los que se oponen abrir una vía de  acceso público por el sector donde viven porque se les congestiona; a los que van a clínicas privadas, pues los hospitales públicos no sirven...

4)      Quisiera entender cómo hacer para que no me duela cuando veo que nuestros jóvenes no consiguen empleo; cuando veo que las empresas privadas se van y el gobierno favorece a los cubanos, chinos, iraníes, etc.  ¿Cómo se hace para vender la patria y llamar a los demás “vende patria”? Para mi, la sola declaración de “votar por Chávez es votar por Fidel”, habría sido suficiente para no hacerlo. Saldrán algunos a decir que si prefiero ser esclavo del imperio, y todas esas expresiones trasnochadas. No. Ni esclavo de uno, ni esclavo del otro.

 5)      Por último, deseo fervientemente que ellos tengan razón y que luego no tengan que arrepentirse, como ya muchos se han arrepentido de haber apoyado a este gobierno inicialmente. Puede que para cuando ese arrepentimiento llegue, sea muy tarde para Venezuela.

Para mi, el mensaje que se le envía al gobierno con esta reelección es que lo que está haciendo esta bien; que no debe cambiar nada; que puede seguir atropellando, insultando, regalando nuestros recursos, destruyendo nuestra industria, sin rendir cuentas de nada. Nadie es perfecto. Nadie sabe hacerlo todo bien. Y la manera de corregir errores, es reconociéndolos. El mejor amigo es el que critica, no el que dice amén a todo. Incluso si de verdad se quiere seguir la senda del socialismo, busquen un verdadero socialista. ¿O es Chávez la única carta que tienen?

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