Mientras el gobierno venezolano se equipa para defender nuestra soberanía de cualquier ataque extranjero, Estados Unidos, principal enemigo, genera una nueva tecnología que le permite inducir cáncer discrecionalmente.
Este avance logrado por el país del norte y dado a conocer por el propio Chávez pone al descubierto varias cosas, las cuales paso a enumerar rápidamente antes de que los que me califican de escuálida piensen que voy a hacer referencia a la ignorancia infinita que tal comentario pudiera sugerir en la mente de los que no estamos con el proceso:
1) ¿Qué vamos a hacer con todo el equipo bélico que ha adquirido Venezuela el cual, obviamente, resulta inútil ante esta demostración de poder de parte del imperio? ¿Qué podemos hacer con los 2 mil lanzamisiles y lanzacohetes, 92 tanques, 36 aviones caza y 9 submarinos, así como cañones y sistemas misilísticos adquiridos recientemente, sin contar con todo el armamento que comprado a lo largo de los años que lleva este gobierno? ¡Tanto armar a la población, tanto repartir armas para defender la revolución, tanto poner a trotar a los viejitos y a las gorditas de las milicias y tanto entrenamiento al que han sido sometidos los venezolanos, y sobre todo de las barriadas, esquivando tiros a diestra y siniestra a diario!! Todo en vano. Porque no se crean que la inseguridad es tal. No señor. Es todo parte de un programa de entrenamiento. Todo este esfuerzo para nada. Eso molesta a cualquiera. Razón tiene Chávez de criticar a los países que invierten en armamento, teniendo otras necesidades que cubrir. Nosotros si podemos darnos el lujo de adquirirlas pues tenemos todas las necesidades cubiertas: hospitales dotados, viviendas para todos, vialidad envidiable, cero analfabetismo e inversión extrajera y doméstica tan abundante que tenemos que quitárnosla de encima a sombrerazos, pues producimos todo lo que consumimos y no necesitamos de nadie, de tan soberanos que somos.
2) El que Estados Unidos nos haya hecho gastar $15 mil millones de dólares en equipo bélico haciéndonos creer que lo fuerte de ese país son las armas y que por eso tenemos que armarnos para estar a la altura del enemigo, no es sino un acto de vileza. Pudiera incluso suceder que con el dinero que pagamos para comprar armas se haya financiado el desarrollo de esta tecnología de inducción de cáncer. Eso no es de caballeros. Se explica ahora porqué jamás se ha visto un desfile militar en Estados Unidos para celebrar el día de Independencia: no tienen tales armas. Así que la guerra no va a ser de tiros sino de rayos de radioterapia.
3) Es obvio que Estados Unidos tiene un doble propósito con este nuevo desarrollo “bélico”. Como son ellos los que fabrican medicamentos contra el cáncer, aparatos para atacarlo y como son ellos los que tienen los mejores laboratorios para su diagnóstico, matan dos pájaros de un solo tiro: expanden su imperio y expanden sus mercados. Esto cambia totalmente la definición de guerra química y la vincula con la quimioterapia. De haberlo sabido Chávez, seguramente habría dotado a las universidades y núcleos endógenos con esos 15000 millones de dólares para desarrollar fármacos endógenos. Por suerte, el gobierno venezolano a la par del gasto bélico ha cubierto al país de hospitales bien dotados y ha capacitado muy muy muy MUY rápidamente a un gran número de médicos. De allí la necesidad de graduar a esos médicos de las misiones en menos tiempo de lo que lo hace cualquier universidad.
Me queda sólo una inquietud. Bueno, dos. La primera: ante esta revelación, ¿seguirá Chávez con el cronograma de gasto bélico que tenía pautado, el cual se estima llegará a treinta mil millones de dólares? La segunda: ¿pretenderá el imperio enfermarnos a todos o sólo a los gobernantes? De ser a todos, los venezolanos tendremos que mudarnos a Cuba para recibir la misma calidad de atención que recibe Chávez y recibió Castro Como habitante de Mérida, esto último me genera más preocupación que la propia posibilidad de padecer de cáncer inducido: el clima no sabe leer y por eso siguieron los derrumbes a pesar de que el gobernador del estado puso carteles por todos lados diciendo que la emergencia está resuelta. Y ya sabemos cómo se aísla Mérida cuando este clima analfabeto se empeña en hacer lo que quiere.
La verdad que todas estas interrogantes generan tanta preocupación que se entiende perfectamente porqué algunos prefieren pensar que la tal tecnología no existe y que es una fantasía mas de Chávez, como cuando quiso “adquerir” un calendario para entender si con el cambio horario íbamos a tener 30 minutos más o menos que los demás “durante la “temporada de sembrina” y durante el resto del año, aun con días de 60 horas. O tendrá razón Rayma con aquello de que el “abuso del poder es el cáncer de los pueblos”?
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