A raíz de los resultados obtenidos en las elecciones parlamentarias,
varios sectores del oficialismo se han visto obligados a asegurar y
explicar cómo estos resultados representan un “triunfo contundente”,
expresión que ha sido repetida por sus seguidores, como es de preverse,
dado su tradicional comportamiento homogéneo y repetitivo. Tan
contundente fue el triunfo, que Chávez ni se apareció a celebrarlo, no
obstante haber convocado a sus partidarios a una concentración de
celebración. Tan contundente el triunfo, que el CNE se tomó 8 horas para
dar el resultado, seguramente en espera de que por algún sortilegio
matemático efectivamente menos fuese más y de que el Nervocalm finalmente
le hiciera efecto al presidente, tal como suele hacerle al papá de
Mafalda. ¿Cuánto habríamos tenido que esperar sin tanta automatización?
Los ejercicios matemáticos que deben haber hecho deben ser dignos de
estudio, si algún día llegan a conocerse. Esto lo digo con base en el
análisis de los resultados publicados en la página del propio CNE. Allí, como el lector podrá ver, la
lógica matemática de “menos es menos” sólo aplica a la oposición, jamás al
oficialismo. La idea de que “mas es mas” no siempre le funciona a la
oposición, pero absolutamente siempre le funciona al oficialismo, quien va
aún más allá y convierte ese ”mas”, aun cuando sea sólo un poco, en “todo”
o, en el peor de los casos, en “igual a”. Así, por ejemplo, en Mérida,
donde la oposición obtiene más votos que el oficialismo, este último
coloca más diputados (MENOS ES MAS); en el Distrito Federal, donde la
oposición saca un ligera ventaja sobre el oficialismo, éste último coloca
muchos más diputados en la asamblea (MENOS ES MUCHO MAS); en Miranda,
donde la oposición obtiene más votos que el oficialismo, ambos terminan
con el mismo número de diputados (MENOS ES IGUAL A MAS), o los casos de
Delta Amacuro o Guárico, donde la oposición no logra ningún diputado, no
obstante obtener una relativamente inferior más no despreciable cantidad
de votos (MAS ES TODO).
Llama la atención que estas flexibilidades matemáticas NUNCA se dan a
favor de la oposición, sólo del oficialismo. Ello es sin duda el resultado
de la división del país en circuitos electorales, a conveniencia, para
tratar de debilitar los sectores que ya se saben de antemano son
opositores y favorecer al chavismo, precisamente donde este es más débil.
Pero, qué conclusiones podemos obtener de todo esto? Dos obvias saltan a
la vista
1) Cada diputado opositor representa más venezolanos que cada diputado
chavista, por lo que cada vez que ellos, los opositores, voten en la
asamblea, su voto será el de la mayoría de los venezolanos.
2) Si la última parte de la anterior aseveración no le es convincente,
sume la cantidad de votos oficialistas y la cantidad de votos opositores
de la tabla. El resultado le dirá que le primer grupo suma 5.399.390
(49.35% del voto total), mientras que el segundo grupo suma 5.541.364
(50.65%). Para terminar de convencerse, los votos al parlamento
latinoamericano suman 5.222.364 para la oposición y 5.054.114 para el
oficialismo.
Cabe por tanto preguntarse, ¿es esta una victoria contundente del
oficialismo? ¿Es cierto que ellos son mayoría? Abra que ver qué se inventa
la actual asamblea para bloquear de nuevo esta expresión de la mayoría del
pueblo.
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