viernes, 22 de octubre de 2010

QUE SE PROHIBAN LOS FINES DE SEMANA

Según algunas encuestas, el 80% de los venezolanos considera que la
violencia es el principal problema del país. Y no sin razón. Prácticamente
todos sabemos de alguien, cercano o lejano, muerto a manos del hampa. Cada
lunes y martes los titulares de los periódicos y noticieros no
oficialistas reportan las cifras de muertos y heridos durante el fin de
semana, ya no sólo en Caracas, sino en todo el país.
Lamentablemente, pareciera que estamos acostumbrándonos a estas cifras,
por lo que corremos el riesgo de aceptarlas como parte de nuestra
cotidianidad.

Algunas soluciones al problema han sido propuestas. Una de ellas,
modificar la manera de contabilizar los muertos, según sugiere el general
Antonio Benavides, comandante del Core V, al mejor estilo de este gobierno
que, antes que solucionar problemas, les cambia el nombre o el método de
medición. Según esta medida el número de asesinatos se reduciría
automáticamente si una vez que los delincuentes son puestos donde él dicen
que van, esto es “bajo tierra”, no se les cuenta como muertos.

La reciente propuesta de desarme del PSVU luce loable y no deja de
asombrarnos, siendo que este gobierno ha sido quien ha favorecido la
proliferación de armas, tanto en manos de militares como del “pueblo”,
“para defender la revolución”. Falta saber cómo compaginarán esta medida
con la reiterado planteamiento del propio presidente de la república de que cada
venezolano debe tener un fusil, de armar a los campesinos, de armar las milicias.

La solución de un problema comienza por reconocer su existencia y hacer un
diagnóstico del mismo. Hasta el gobierno se dio cuenta de ello, razón por
la cual la Vicepresidencia de la República solicitó al INE la elaboración
de la “Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad
Ciudadana 2009”. Los resultados deben haber espantado tanto a los
personeros del gobierno que decidieron esconder los resultados, los cuales
le fueron entregados al presidente el informe en mayo de este año. El
estudio se hizo público de manera no oficial, lo que dio inicio a un
acalorado debate donde el oficialismo no dudo en acusar a la oposición de
alarmista y desestabilizadora. Como si necesitáramos que nos den cifras
para saber cuan inseguro es ahora vivir en nuestro país!!!!!

Ya el rio venía sonando cuando se habían hecho públicas estadísticas como estas:
a) La tasa de homicidios en Caracas es 200 por cada 100.000 habitantes, lo
que la hace la ciudad más peligrosa de América Latina. Esta tasa es muy
superior a la de Colombia (22,7 por cada 100mil) o la de Brasil (14 por
cada 100mil). Según estas cifras, Venezuela es incluso más peligrosa que
los países que actualmente se encuentran en guerra.

b) En los últimos once años, han sido asesinadas en Venezuela más de 118 mil
personas, de los cuales 19133 sólo el año pasado. Las características
comunes: jóvenes de entre 25 y 44 años, de sexo masculino y de estratos
bajos. Ello equivale a un muerto cada media hora. ¿Estrategia para acabar
con la pobreza?

c) El 91% de los homicidios no traen consigo ninguna acción penal. El 9%
restante implica algún tipo de acción que no necesariamente concluye con
el apresamiento del culpable. Si asumimos que cada crimen es cometido por
un solo delincuente, hay más de 100 mil asesinos sueltos en el país. Esta
inactividad por parte de las autoridades competentes pudiera explicarse
por la incapacidad de las mismas (11 ministros de justicia en 11 años),
la politización del sistema judicial y la corrupción (se estima que la
policía y la GN están involucradas en el 25% de los crímenes que se
cometen en el país). Pero mucho tiene que ver aquí la falta de recursos
(no porque no los haya habido, sino porque era más importante regalárselos
a Fidel, Correa, Evo o el otro). De allí los bajos salarios policiales, el
hacinamiento en los penales ( y eso que el 91% de los que deberían estar
adentro, están afuera!!!). A ello contribuye también el retardo procesal,
causado, entre otros, por carencias que van desde la falta vehículos para
el transporte de los presos, hasta de la gasolina para que funcionen. El
presupuesto diario por preso en Venezuela es Bs 9. Nada al lado de los €
59 en Europa y $34 en USA.

d) En los últimos cinco años han muerto en las cárceles venezolanas el
equivalente a la población de cinco penales, y eso sin contar los hechos recientes
la cárcel de Tocorón.

Cuando estas cifras se dieron a conocer me dirigí a todas las páginas
oficiales que pudieran tener estadísticas al respecto. Intente escribir esto
con base únicamente en estadísticas oficiales, a fin de evitar las críticas de los asiduos
defensores de régimen. Los resultados de mi indagación no pueden ser mas
deprimentes: Ningún sitio oficial tiene estadísticas sobre delincuencia.
No es que las estadísticas no estén actualizadas. NO HAY ESTADISTICAS.
Ni pensaron nunca en generarlas o publicarlas, pues ninguna página tiene al menos
un link vacio e inactivo hacia estadísticas. Visité las páginas del CICPC, Ministerio
del Interior y Justicia, INE, Tribunal Supremo de Justicia, Policía Nacional Bolivariana,
Vicepresidencia de la República. Nada. Pude darme cuenta, sin embargo,
que en todas ellas hay un link para “Las Líneas de Chávez”. Así que  las
estadísticas las tuve que buscar en páginas de organismos no
gubernamentales como el observatorio nacional de prisiones, el
observatorio nacional de violencia, derechos humanos, venoscopio, etc.

En julio de este año el presidente, dueño de todo y sin permiso de nadie,
decidió “exhumar los restos del Libertador” o profanar su tumba, que para
los efectos es lo mismo. Para ello se necesitaron más de 50 expertos,
traídos del exterior (para este gobierno los venezolanos no sabemos hacer
nada), a un costo millonario (que nadie conoce ni se sabe quien lo
autorizo, pero para lo cual “la plata no importa”), a lo que acudió el
presidente y su comitiva durante la noche (lo que lo hace ver mas como
brujería que como algo serio). Todo ello, para corroborar lo que la
Academia de Historia ya había declarado acerca de las causas de la muerte
de Bolívar. ¿Tendrá el común de los venezolanos que esperar también 180
años para que los crímenes de los que son víctimas sean resueltos? Se de
más de un malpensado que deseó que la maldición no fuera potestad
exclusiva de Tutankamón.
La vida de los jóvenes se nos está yendo, mientras el gobierno persigue
crímenes que no fueron cometidos y deja de actuar en los casos que si lo
ameritan. Esconder la verdad no ayuda, hay que reconocerla y afrontarla.
Con medidas serias, inteligentes y bien coordinadas. Mucho pedir tal vez
para esta dirigencia. Por el camino que vamos pareciera que la propuesta
más próxima que veremos para solucionar el problema será, eliminar los
fines de semana.

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